Batalla judicial por el barco fantasma

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Chile y una empresa cazatesoros pugnan en los tribunales del país andino por el galeón español ‘Oriflama’, hundido en el Pacífico en 1770 con 450.000 piezas de la Real Fábrica de vidrio.

La culpa fue de Fernando VI, que se murió sin avisar. Eso provocó que las modas cambiasen y que el nuevo monarca, Carlos III, impusiese la suya. Por eso, la producción demodé de cristal de la Real Fábrica de Vidrio de La Granja tenía cada vez peor salida. ¿La solución? Mandarla a Nueva España o al Virreinato del Perú donde estaban faltos de estos productos y donde lo importante era la utilidad. El virrey del México, el marqués de Cruillas, había escrito varias veces a Madrid reclamando cristales (“ladillos y delanteras”) para las calesas. “Que se lo envíen”, escribió el secretario de Hacienda, Miguel Múzquiz, “con la salvedad de que los géneros sean únicamente aquellos de escasa demanda y poco apreciados por el público madrileño”. El problema llega hasta nuestros días y se dirime en los tribunales chilenos.